En el marco de la Tercera Cumbre Aseguradora , el Comité Asegurador Argentino expuso la radiografía económica y social de un sector clave para el desarrollo nacional. Con una red que administra 90 millones de certificados y desembolsó US$ 9.500 millones en indemnizaciones durante el último ejercicio, la actividad reafirma su papel garante de la estabilidad familiar y el riesgo de capital.
La apertura de la Tercera Cumbre Aseguradora, organizada por el Comité Asegurador Argentino bajo el lema "Más seguro, más futuro", no comenzó con frías estadísticas, sino con una memoria de resiliencia en la Argentina del siglo XX. DIEGO GUAITA, presidente de ADIRA relató sobre su abuelo José —un inmigrante español que llegó en tercera clase, que comenzó limpiando establos y terminó conformando una próspera flota de camiones de carga— sirviendo como marco conceptual para definir el propósito último de la actividad.
El hito que marcó esa historia familiar ocurrió en un galpón del barrio porteño de Nueva Pompeya. Tras sufrir el robo completo de un cargamento de conservas proveniente de Mar del Plata, la respuesta de la empresa familiar no fue el pánico ni la búsqueda de culpables, sino la serenidad. La razón detrás de esa paz operativa y familiar residía en una póliza de seguro que cubrió la totalidad de la mercadería robada. Ese evento, que garantizó el pan y la armonía en la mesa dominical, sintetizó la función primaria de la industria: otorgar continuidad operativa y previsibilidad financiera frente a la adversidad.
"El seguro no elimina el riesgo, pero hace que sea manejable. Es la infraestructura invisible que permite a las familias vivir con tranquilidad y a las empresas seguir invirtiendo."
Durante la disertación, Guaita se planteó un ejercicio contrafáctico crucial: ¿qué ocurriría en la Argentina si la figura del seguro desapareciera de un día para el otro? La respuesta trazó un escenario de vulnerabilidad sistémica. Las familias quedarían expuestas a la ruina ante cualquier evento fortuito, los empresarios no arriesgarían capital por temor a la quiebra y la fuerza laboral carecería de mecanismos de contención ante accidentes de trabajo.
En este sentido, definió al seguro como una infraestructura invisible. A diferencia de las redes de energía, agua, conectividad o transporte —tangibles y medibles—, la red aseguradora opera de manera silenciosa pero indispensable. Sin esta capa de protección, ninguna obra pública, inversión privada ni proyecto productivo resultaría viable en términos de gestión de riesgos.
Asimismo, el presidente de ADIRA enfatizó el papel estratégico de la industria en la previsión social y la protección del ahorro. Frente a los desafíos demográficos y económicos, los productos de vida y retiro se consolidan como el pilar complementario indispensable para que los trabajadores garanticen un retiro digno y mantengan su nivel de vida en la vejez.
"Con 90 millones de certificados vigentes y US$ 9.500 millones pagados en pérdidas durante el último ejercicio, el sector es el pilar indispensable para sostener la economía argentina."
El impacto del sector en la economía real se respalda en la envergadura de sus indicadores operativos y humanos. De acuerdo con los datos presentados correspondientes al último ejercicio fiscal, el seguro en la Argentina articula una verdadera red federal de contención:
Alcance de coberturas: Se contabilizan 90 millones de certificados o personas aseguradas (cifra que duplica la población nacional debido a la pluralidad de coberturas como vida colectivo, saldo deudor y retiro), 15 millones de vehículos, 4 millones de viviendas y comercios, 10 millones de trabajadores y 1 millón de empleadores integrados al sistema de Riesgos del Trabajo (ART).
Capacidad prestacional: En el último ejercicio fiscal, las aseguradoras abonaron US$ 9.500 millones para compensar pérdidas económicas de personas y empresas. Esto implicó la atención de casi 5 millones de siniestros, 3 millones de servicios de asistencia y 14 millones de prestaciones en especie brindadas a trabajadores accidentados.
Estructura e intermediación: El sistema está impulsado por cerca de 30.000 empleados directos, 1.231 sucursales, una fuerza profesional de 52.000 productores asesores de seguros (PAS), 189 compañías aseguradoras y 15 reaseguradoras operando en todo el territorio nacional.
Su discurso inaugural de la jornada concluyó con un llamado a toda la industria a continuar promoviendo la cultura de la prevención y el ahorro, reafirmando que la presencia del seguro no evita que los imprevistos sucedan, pero garantiza que la economía de un país y la vida de sus ciudadanos puedan seguir adelante.