Aunque los bomberos apagaron el fuego, seguían el miedo y la angustia. Un joven de 18 años, el herido más grave. Evacuaciones y el miedo a dejar la zona por los robos.
La fuerte explosión que sacudió este miércoles a la localidad de Mariano Acosta, en el partido de Merlo, cuando un depósito de garrafas estalló, generó escenas de pánico entre los vecinos. Hay al menos cuatro personas heridas, una de ellas de gravedad. En tanto, el encargado del predio donde se produjo el siniestro quedó aprehendido a disposición de la justicia.
La explosión y el miedo se desataron en una zona de viviendas humildes y calles de barro, donde el estruendo despertó a los vecinos y provocó momentos de desesperación. Según relataron testigos, todo habría comenzado cuando una persona intentó enchufar una pava eléctrica dentro del depósito, lo que habría generado la primera explosión. En el lugar había al menos cinco personas.
El incendio se originó en un depósito ubicado sobre la calle Constituyentes, entre Bustillo y Colombres, entre las 6.30 y las 7 de la mañana. Los primeros videos que difundieron los vecinos mostraban una extensa columna de humo que se expandía por el oeste del Gran Buenos Aires y se veían personas con sus ropas quemadas.
Nicolás, vecino de la zona, describió el momento: “Estaba en mi casa y escuchamos las explosiones. Todo retumbaba. Salimos corriendo a la calle y vimos cómo las garrafas empezaban a explotar una a una y salían disparadas hacia arriba”.
Otra vecina, Constanza, también relató el impacto del estallido: “Fue un estruendo terrible. Me despertó el susto. Salimos y vimos una columna de humo y fuego sobre los techos. Todos los vecinos corrimos para el lado contrario por miedo a que nos cayera una garrafa encima”.
Aunque aún no pueden volver a sus casas, tampoco se quieren ir porque dicen que tienen miedo que les roben. Además, hay una persona detenido, que sería el presunto dueño del depósito.
Las escenas posteriores fueron dramáticas. De acuerdo al testimonio de un vecino identificado como Cálido, uno de los heridos salió del lugar envuelto en llamas y debió tirarse al piso para apagarse.
Según fuentes judiciales y sanitarias consultadas por Clarín hay al menos cuatro heridos que debieron recibir asistencia médicas, tres hombres de 41, 47 y 38 años que trabajaban en el predio, y un adolescente de 18.
Uno de los empleados fue quien conectó la pava eléctrica que explotó y sufrió quemaduras de segundo y tercer grado en cuello y manos. Mientras que sus dos compañeros sufrieron quemaduras de la misma gravedad en distintas partes del cuerpo, como rostro y torso, y fueron llevados a una Unidad de Terapia Intensiva (UTI) en estado reservado.
Por su parte, el adolescente de 18 años, que reside a la vuelta del predio, recibió el impacto de un trozo de garrafa en la cabeza y fue trasladado al al Hospital Eva Perón, de la Municipalidad de Merlo, donde quedó internado en grave estado. En el operativo participó también personal del Ministerio de Salud bonaerense y Defensa Civil.
Ya cerca del mediodía, el barrio permanecía conmocionado por el episodio, que dejó en evidencia el riesgo de este tipo de instalaciones en zonas residenciales. Vecinos aún intentaban recuperarse del impacto de una noche marcada por el fuego, las explosiones y el miedo.
Cristian, vecino lindero al depósito, contó que todo comenzó cerca de las seis de la mañana, cuando una serie de explosiones lo despertó abruptamente. “Agarré a mis hijos y salimos corriendo”, explicó. Desde la calle, pudo ver una escena que describió como aterradora: “Las garrafas empezaron a salir disparadas como proyectiles y caían sobre la calle”.
El impacto no solo fue visual, sino también material. “La casa de mi hermana quedó parcialmente destruida”, señaló Cristian, quien además aseguró que varios vecinos sufrieron daños similares. “Todos tenemos garrafas explotadas en los techos”, agregó.
Dos horas de fuego, destrucción total y un barrio que no puede volver
El incendio se extendió durante aproximadamente dos horas y dejó al depósito completamente destruido, mientras los vecinos aún no pueden regresar a sus hogares.
Cristina, otra vecina de la zona, le dijo a Clarín que la situación sigue siendo crítica incluso después de controlado el fuego. “Todavía no nos dejan entrar a nuestras casas”, afirmó en referencia al operativo de seguridad en el lugar.
El depósito, según describen los propios habitantes del barrio, quedó “totalmente destruido”. Durante el incendio, el riesgo fue constante: “En un momento era como una lluvia de garrafas”, coincidieron los testimonios, reflejando la magnitud del peligro al que estuvieron expuestos.
La escena que dejó la explosión en esta zona de Mariano Acosta vuelve a poner en foco las condiciones de seguridad en áreas residenciales, mientras los vecinos intentan asimilar una tragedia que pudo haber sido aún peor. También se supo que el depósito no estaba habilitado.
"Estábamos todos durmiendo y empezaron a explotar todas las garrafas. Al de al lado de mi casa se le cayó la garrafa. Está grave, me dijeron", continuaron los testimonios.
Según indicó el primo del joven que está más grave, se trata de Thigo, de 18 años: "Estábamos los cuatro metidos en la galería, cae una garrafa volando y le reventó en la cabeza". También habló la abuela del joven herido, que mostró la garrafa quemada tirada en el patio de la casa: "Le partió la cabeza a mi nieto".
La directora del Hospital Eva Perón de Merlo, Sandra Caravajal, contó que el joven ingresó esta mañana a quirófano. "Es el chico que lamentablemente tuvo la caída de la garrafa y ahora entra a neurocirugía. Tiene una fractura con hundimiento", detalló.
Este miércoles por la tarde, Rosa, la madre del herido contó a la prensa que su hijo estaba siendo operado.
En tanto, las diligencias y peritajes continuaban en el lugar donde se inició el siniestro bajo las directivas del fiscal Fernando Cappello, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2 de Morón, quien dispuso la aprehensión del encargado del predio dedicado a la compra y venta de garrafas.
Si bien los voceros consultados por este medio aclararon que aun no se definió qué delito se le imputa, de acuerdo a las primeras averiguaciones de la Policía, el mismo funcionaba sin habilitación correspondiente.
El sospechoso, de 48 años, reconoció que compra y revende tubos de gas de distintas marcas y podría ser indagado mañana por el fiscal Cappello. Ahí se sabrá de que lo acusa. En ese sentido, una fuente de la investigación explicó que la falta de habilitación complica su situación y que el informe que lleve a cabo el personal de bomberos será "fundamental".
(Clarín)