El 75% de los profesionales cree que la IA necesita supervisión humana. Algunas aseguradoras ya ahorran más de 60 millones gracias a la IA.
El 75% de los profesionales del sector asegurador cree que la inteligencia artificial necesita supervisión humana para ofrecer resultados fiables en la gestión de siniestros. Algunas aseguradoras ya ahorran más de 60 millones de libras al año gracias a la automatización, pero el propio sector reconoce que la máquina sola no basta.
“Que tres de cada cuatro profesionales sigan reclamando supervisión humana no es una enmienda a la IA, sino una señal de madurez. En siniestros, automatizar no significa desentenderse: significa acelerar tareas repetitivas, pero manteniendo criterio experto allí donde hay interpretación, impacto económico o una posible reclamación del cliente”, explica David Salazar, experto en seguros de Roams.
La automatización ahorra dinero, pero no basta sola
Sedgwick ha publicado su Informe Estratégico de Gestión de Siniestros 2026, elaborado a partir del análisis de 2,3 millones de siniestros registrados en Europa desde 2020. El estudio confirma que algunas aseguradoras ya ahorran más de 60 millones de libras al año gracias a la automatización de procesos, con una reducción del 65% en las quejas de los clientes.
La confianza se multiplica por cuatro cuando un profesional participa en el proceso, según recoge el informe. Ese dato explica por qué la automatización no ha sustituido a los equipos técnicos en los casos más delicados.
Por qué el sector no se fía solo de la IA
El 77% de los consumidores prefiere hablar con una persona cuando el siniestro es complejo o tiene un componente emocional, según el mismo estudio. La cifra confirma que la tecnología agiliza los trámites, pero no sustituye el trato humano en los casos más sensibles.
El experto de Roams tiene una postura clara sobre la importancia de la gestión de siniestros para una aseguradora: “La IA puede reducir tiempos, ordenar documentación, detectar incoherencias o priorizar expedientes, pero la confianza del cliente se juega en cómo se explica una decisión, especialmente si hay una denegación, una indemnización menor a la esperada o un caso sensible”.
Por su parte, Ana Franco de Sarabia, CEO de Sedgwick Iberia, ha explicado que “el informe evidencia cómo la complejidad de los siniestros está elevando las exigencias del sector”. Según la directiva, “las organizaciones necesitan más anticipación, análisis técnico y una integración equilibrada de tecnología y experiencia humana”.
Franco de Sarabia añade que reforzar la gestión de siniestros es clave para afrontar un entorno de riesgo cada vez más exigente.
El riesgo del sesgo en los modelos de IA
Sedgwick advierte de que los sistemas entrenados con datos históricos pueden reproducir desigualdades y generar decisiones injustas. La compañía sitúa la gobernanza de los algoritmos como el principal reto del sector, por delante de la propia adopción de la tecnología.
El informe concluye que la confianza aumenta cuando las decisiones mantienen la intervención de especialistas, en lugar de depender únicamente de un modelo automatizado.
“El principal riesgo no está en usar IA, sino en usarla sin trazabilidad, sin control y sin capacidad de revisión. En seguros, una decisión automatizada mal explicada puede convertirse rápidamente en un problema reputacional, regulatorio y de experiencia de cliente”, advierte el experto de Roams.
Qué siniestros crecen más rápido en Europa
Más allá de la IA, el informe detalla qué tipos de siniestros están presionando más a las aseguradoras en Europa. Estos son los datos principales del estudio:
Los resbalones y las caídas se han convertido en el principal generador de gasto dentro de los daños personales, con una severidad que ha pasado de 5.700 a 8.400 libras por siniestro. Sedgwick atribuye este cambio a que la gravedad de cada expediente, y no su frecuencia, es ahora el factor que más encarece la gestión.
El papel del experto humano frente al fraude
Juan Carlos Sánchez, director de TPA de Sedgwick Iberia, señala que “en materia de fraude, la prioridad debe ser proteger al cliente con decisiones precisas y procesos transparentes”. El directivo añade que “la tecnología aporta velocidad y capacidad de detección, pero es la combinación con un verdadero expertise la que garantiza que cada caso se gestione con rigor”. (Fuente: Roam.es)