Charles Taylor: la clave tecnológica que define la competitividad

La modernización tecnológica se transforma en una condición indispensable para crecer dentro de un mercado asegurador que se vuelve digital, amplio y dinámico.


La modernización tecnológica se transforma en una condición indispensable para crecer dentro de un mercado asegurador que se vuelve digital, amplio y dinámico.



En un negocio cada vez más conectado, la capacidad de integrar rápidamente sistemas propios con plataformas externas - bancos retailers, corredores y brokers, insurtech, proveedores de datos, servicios de pago o soluciones de inteligencia artificial—, se ha convertido en un factor crítico de competitividad. En este contexto, la modernización tecnológica deja de ser un proyecto puramente interno para transformarse en una condición indispensable para crecer dentro de un mercado asegurador que se vuelve digital, amplio y dinámico.

Durante décadas, las compañías de seguros han sostenido su operación sobre sistemas legacy robustos, pero diseñados en un escenario muy distinto al actual. Diversos estudios de mercado coinciden en que una parte relevante de estos sistemas heredados supera los 15 o incluso 20 años de antigüedad, lo que dificulta su adaptación a modelos abiertos, basados en APIs, eventos y servicios reutilizables. Esta rigidez impacta directamente en los tiempos de integración y en la capacidad de lanzar nuevas alianzas comerciales con la velocidad que hoy exige el mercado. Allí se forma un cuello de botella, en donde una nueva integración demanda meses mientras el mercado – y la tecnología -, se mueve a otra velocidad.

Más allá del tiempo, hay un factor económico relacionado con la inversión tecnológica de las compañías. Un análisis de McKinsey da cuenta de una entidad financiera grande de Europa que consume el 70% de su capacidad de IT en mantener sus sistemas legacy para sostener el negocio. ¿Cuánto queda entonces para innovar en el negocio? Algo similar se da en las compañías de seguros, cuánto más tiempo y dinero se destine a sostener lo existente, menor margen queda para integrar terceros estratégicos que permitan lanzar nuevas capacidades, soluciones o productos. 

“La modernización tecnológica orientada a la integración permite cambiar esta ecuación. Pasa de integrar “por proyecto” a integrar “por producto”, con claros resultados medibles. Algunos reportes, de hecho, indican que se puede reducir el costo tecnológico en un 40%”, explica Gonzalo Geijo, Chief Commercial Officer de Charles Taylor, agregando que modernizar no significa tirar todo y reemplazar, sino adoptar arquitecturas más flexibles - basadas en APIs, capas de orquestación y modelos event-driven - en donde las aseguradoras logran desacoplar sus sistemas centrales, reducir la dependencia de integraciones punto a punto y habilitar una conexión más ágil y segura con partners externos.

Tal como señala PwC en un estudio sobre modernización de legacy en seguros, los enfoques más efectivos combinan la convivencia controlada entre sistemas heredados y nuevas capas tecnológicas, permitiendo una transición gradual que minimiza riesgos operativos y maximiza el retorno de la inversión. El foco está puesto en habilitar la interoperabilidad, la reutilización de capacidades y la escalabilidad futura.

“En un entorno donde la innovación suele provenir de actores externos y donde la colaboración es clave para capturar nuevas oportunidades, la modernización tecnológica se consolida como un habilitador central del negocio asegurador”, sostiene Geijo.

En síntesis, no se trata solo de eficiencia interna, sino de preparar a la organización para integrarse, colaborar y competir en un ecosistema cada vez más abierto, digital y exigente. Modernizar para integrar es, en definitiva, modernizar para crecer: más alianzas, mayor velocidad, mejora del time to market y menos fricción operativa.