Aon: Desastres climáticos más costosos en el 1er semestre 2026

Los terremotos de Venezuela y las inundaciones de Colombia superaron las pérdidas aseguradas históricas y reflejan la creciente vulnerabilidad de la región.


Los terremotos de Venezuela y las inundaciones de Colombia superaron las pérdidas aseguradas históricas y reflejan la creciente vulnerabilidad de la región.



Los terremotos de Venezuela y las inundaciones de Colombia superaron las pérdidas aseguradas históricas y reflejan la creciente vulnerabilidad de la región a eventos extremos

Aon plc (NYSE: AON), (NYSE: AON), firma líder mundial en servicios profesionales, presentó su informe Global Catastrophe Recap – First Half of 2026 el cual revela que, aunque las pérdidas económicas mundiales por desastres naturales se mantuvieron por debajo de la media histórica, la primera mitad del año incluyó un número promedio de desastres de miles de millones de dólares, eventos con pérdidas aseguradas superiores a las cifras habituales y varias catástrofes regionales que batieron récords. El reporte advierte que el riesgo de catástrofes no sólo depende de las pérdidas totales o del lugar donde ocurren los eventos, sino de las afectaciones que produce en las personas, la infraestructura y las cadenas de suministro.

Así, durante el primer semestre de 2026, las pérdidas económicas globales alcanzaron los 111,000 millones de dólares, un 25% menos que el promedio del siglo XXI. Sin embargo, se registraron 23 eventos con pérdidas superiores a los 1,000 millones de dólares y 13 siniestros con pérdidas aseguradas por encima de ese umbral, una cifra superior al promedio histórico. Entre los eventos más relevantes destacan los terremotos de Venezuela, la tormenta de viento más costosa registrada en Portugal y una intensa temporada de marejadas ciclónicas en Estados Unidos.

Perspectiva en América Latina

Al menos dos desastres superaron los 1,000 millones de dólares en pérdidas económicas durante el periodo analizado, siendo el más devastador la serie de terremotos que sacudió Venezuela el 24 de junio. El desastre ha cobrado la vida de miles de personas personas y numerosos desaparecidos, con pérdidas preliminares estimadas entre 20,000 y 30,000 millones de dólares. Se trata del terremoto más costoso registrado en Sudamérica desde Chile en 2010 y, de acuerdo con las primeras evaluaciones, podría convertirse también en un evento que supere los 1,000 millones de dólares a cubrir para el sector asegurador.

El segundo evento más costoso de la región fue el resultado de las inundaciones que afectaron a Colombia entre el 1 y el 14 de febrero, con pérdidas estimadas en 2,200 millones de dólares. Brasil también registró tormentas severas, inundaciones, deslizamientos de tierra y una sequía prolongada que, en conjunto, provocaron más de un centenar de víctimas y pérdidas cercanas a los 1,290 millones de dólares.

Otros países latinoamericanos también enfrentaron desastres de consideración. Chile y Argentina registraron incendios forestales con pérdidas de alrededor de 500 millones de dólares; Perú y Ecuador sufrieron inundaciones y deslizamientos de tierra; mientras que México fue afectado por la tormenta tropical Boris, que ocasionó pérdidas estimadas en 100 millones de dólares. En conjunto, el informe anticipa que las pérdidas aseguradas en el continente americano superarán los promedios históricos para un primer semestre del año, impulsadas principalmente por el impacto de los terremotos en Venezuela.

Los datos del primer semestre de 2026 recuerdan que, aunque el panorama global pueda parecer contenido, América Latina enfrentó un semestre de alta intensidad, concentrado en pocos eventos, pero con un impacto humano y financiero importante. Al comprender y registrar la magnitud de estos eventos en nuestra región podemos gestionar el riesgo con mayor precisión, acompañando al mismo tiempo a las empresas y comunidades en su recuperación.

El fenómeno El Niño (ENOS) y su impacto económico

El fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), continúa siendo uno de los principales impulsores de la variabilidad climática global, al incrementar la probabilidad de sequías, inundaciones, incendios forestales y otros eventos extremos. Un análisis econométrico reciente estima que sus efectos económicos pueden extenderse hasta tres años después de su inicio y atribuye pérdidas globales de entre 2.1 y 3.9 billones de dólares a los eventos de El Niño de 1997-1998 y 2015-2016.

En América Latina, Brasil ejemplifica esta vulnerabilidad. Un estudio del Ministerio de Agricultura Brasileño identificó 220 casos de pérdidas agrícolas vinculadas a las fases del ENOS entre 2000 y 2021, con inundaciones durante El Niño y sequías severas durante La Niña. En Norteamérica, aunque los años de El Niño suelen reducir la actividad de huracanes que tocan tierra, el informe advierte que un solo ciclón de gran intensidad puede generar pérdidas catastróficas incluso en temporadas consideradas menos activas.

El informe refuerza que el impacto de las catástrofes ya no puede medirse únicamente por el monto de las pérdidas económicas. La frecuencia de eventos extremos, el incremento de las pérdidas aseguradas y la influencia de fenómenos climáticos como el ENOS evidencian la necesidad de fortalecer la gestión integral del riesgo, mejorar la resiliencia de la infraestructura y ampliar las estrategias de prevención y adaptación frente a un entorno climático cada vez más volátil.

Para acceder el informe completo haz clic aquí.