Un desperfecto técnico en la parada del tren Belgrano Sur en Nueva Pompeya provocó una violenta caída múltiple. El SAME desplegó 16 ambulancias y trasladó a cinco pasajeros, entre los afectados hubo un bebé de un año. El accidente reflotó el fantasma de una reciente tragedia en Estados Unidos.
Lo que debía ser un simple transbordo matutino en el sur de la Ciudad de Buenos Aires se transformó en una trampa de metal y gritos. La rutina de los pasajeros del tren Belgrano Sur se hizo añicos este lunes cuando una escalera mecánica de la estación Sáenz, en pleno barrio de Nueva Pompeya, colapsó de forma repentina. El estruendo de la falla provocó un efecto dominó que terminó con al menos 11 personas heridas, desatando escenas de pánico en uno de los pasos de transporte más transitados de la zona.
Frente a la emergencia, el Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) montó un operativo relámpago que incluyó el despliegue de 16 ambulancias. Al llegar al andén, los médicos se encontraron con un escenario caótico y tuvieron que organizar un esquema de rescate rápido: seis de los damnificados recibieron curaciones ahí mismo y lograron irse por sus propios medios, mientras que los otros cinco pasajeros se llevaron la peor parte y requirieron derivaciones urgentes.
El parte oficial detalló que los cinco hospitalizados sufrieron politraumatismos de diversa consideración por el violento impacto contra los escalones de chapa. Las sirenas se dividieron para repartir a las víctimas (tres mujeres y dos hombres) entre los hospitales Piñero, Penna y Cecilia Grierson. El dato que más estremeció a los rescatistas fue la presencia de un bebé de apenas un año entre el grupo de afectados, que afortunadamente logró sobrevivir a la brusca caída.
El titular del SAME, Alberto Crescenti, tomó la palabra poco después de que los equipos lograran evacuar la estación y dio por finalizada la maniobra sanitaria. En diálogo con TN, el médico confirmó que el origen del siniestro fue un "desperfecto técnico" de la maquinaria y catalogó el derrumbe humano como una "caída importante".
El siniestro en Nueva Pompeya no registró víctimas fatales, pero puso sobre la mesa el peligro que esconde la falta de mantenimiento en la infraestructura del transporte público. Las fallas en este tipo de elevadores pueden convertirse en trampas mortales en cuestión de segundos, un escenario extremo que hace apenas unos meses conmocionó a la sociedad estadounidense con un desenlace que todavía resuena en los tribunales. (Fuente: Perfil)